Hipertensión arterial

La hipertensión arterial es el aumento sostenido de la fuerza con que la sangre empuja las paredes de las arterias. Suele no dar síntomas, por lo que se detecta midiendo la presión.

Lo esencial

  • La clasificación de la guía ACC/AHA considera presión normal por debajo de 120/80 mm Hg e hipertensión desde 130/80 mm Hg.
  • El diagnóstico se confirma con mediciones repetidas, en consulta y, cuando es posible, fuera de ella (en casa o con monitoreo ambulatorio de 24 horas).
  • El manejo combina cambios del estilo de vida y, cuando corresponde, medicamentos.

¿Qué es?

La presión arterial se expresa con dos números: la sistólica (cuando el corazón se contrae) y la diastólica (cuando se relaja). Se considera elevada cuando los valores se mantienen por encima de las metas en varias mediciones.

Si no se controla, la presión alta daña poco a poco el corazón, el cerebro, los riñones y los ojos, y aumenta el riesgo de infarto, enfermedad cerebrovascular e insuficiencia cardíaca o renal.

Influyen la edad, los antecedentes familiares, el exceso de sal, el sobrepeso, el sedentarismo, el alcohol y algunos medicamentos.

Síntomas de alarma

Acuda a urgencias o llame al 123 si tiene presión muy alta (por ejemplo 180/120 mm Hg o más) acompañada de:

  • Dolor o presión en el pecho, falta de aire o dolor que se irradia al brazo, la mandíbula o la espalda.
  • Debilidad o adormecimiento de un lado del cuerpo, dificultad para hablar o desviación de la cara.
  • Dolor de cabeza intenso y repentino, confusión, convulsiones o alteraciones visuales.

¿Cuándo consultar?

  • Si en una medición casera obtiene valores repetidos de 130/80 mm Hg o más.
  • Si tiene familiares con hipertensión, diabetes o enfermedad cardiovascular y no se controla la presión desde hace más de un año.
  • Si ya está en tratamiento y las cifras no están en la meta, o si presenta mareos o efectos que atribuye a los medicamentos.

¿Cómo se estudia?

  • Medición correcta de la presión (reposo previo, brazalete adecuado, varias lecturas).
  • Monitoreo ambulatorio de presión arterial (Holter de presión) o automedición en casa, útiles para confirmar el diagnóstico y ver el comportamiento nocturno.
  • Exámenes básicos: creatinina, electrolitos, glucemia, perfil de lípidos, uroanálisis y electrocardiograma.
  • Búsqueda de causas secundarias cuando hay datos que la sugieren.

¿Cómo se trata, en general?

  • Cambios del estilo de vida: reducir la sal, patrón de alimentación tipo DASH, actividad física regular, peso saludable, moderar el alcohol y no fumar.
  • Cuando se necesitan medicamentos, existen varias clases; se escoge según las enfermedades asociadas, la edad y la tolerancia. A menudo se usa una combinación.
  • El objetivo es alcanzar y mantener la meta individual de presión, con controles periódicos.

El tratamiento siempre lo define un médico tras valorar cada caso. Este texto no ofrece resultados garantizados.

Fuentes

Contenido educativo actualizado el 2026-10-15. No reemplaza la consulta médica; ante una urgencia llame al 123.

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